343. Cepillo e intimidad

Agradezco

el cepillo de púas
metálicas, tan irritantes
cuando me las encuentro
al ir a buscar algo
en la bolsa de Lluna.
La ceremonia
de cepillar el pelo
de mi perra,
mientras la acaricio,
de dejar la pelusa
volar si estamos en la montaña,
de recogerla en un puñado
cuando hemos ido a la playa,
va convirtiéndose,
a medida que envejecemos juntas,
un momento que intimidad
que aprecio profundamente.