342. Corazones generosos

Agradezco

haber tenido que llevar la ropa
a secar a la lavandería automática.
Allí he encontrado dos corazones
generosos y amables
alojados en sendos pechos
de hombretones,
que han convertido las dificultades
en oportunidades
para ayudarse
y crear un equipo improvisado,
dispuesto a auxiliar
a quienquiera que lo necesitase.
¡Qué regalo, la vida!