Agradezco
a Lluna que me haya inspirado
que fuéramos hacia el Salt de l’Aigua.
Por el camino hemos encontrado
dos almas bellísimas
con las que he recordado
en ejercicio de lo más potente
cuánto podemos llegar
a sufrir y hacer sufrir
cuando no conseguimos
dejar ir.
Se lo agradezco
y las bendigo de todo corazón.
