Agradezco
el primer baño en el mar.
Además, el agua,
fresquita,
ha inspirado unas palabras
que he recibido
cual regalo involuntario,
un detalle poético
en esta tarde
de día laborable:
él, deseoso de que ella,
no decidida aún a bañarse,
comparta
su disfrute, le dice
“¡Está como la nieve en verano!”
A ver si no es delicioso.
