Agradezco
esta mi mala cabeza,
que me ha llevado a caminar
rápido en horas
demasiado soleadas.
Sentada
junto a los chopos,
sin móvil, sin libro,
me dedico a embelesarme,
actividad fundamental
para, lejos de la inquietud
del hacer,
poder abrirme
plenamente
a ser.
