Agradezco
oír
con tanta claridad
el ruido de los pensamientos
que revolotean
de acá para allá
por mi mente,
tropezando los unos con los otros,
impactando algunas veces
con un dolor viejo,
que despierta
sobresaltado;
consiguiendo otras
llevárseme
lejos del aquí y el ahora…
Al darme cuenta,
ya no hay duda
de que yo no soy ellos,
que puedo sonreírles
y dejarlos pasar
con un suspiro
de alivio.
