Agradezco
el goce de los sentidos
en el parque esta tarde:
el alegre piar de los niños,
el tacto de la arena y la hierba
bajo mis pies,
el verde de los pinos
dorados por el sol vespertino,
el aroma potentísimo
de los algarrobos floridos
y la dulzura de uno de sus frutos,
que comparto con Lluna.
