460. Miquel Rubió

Agradezco

que la vida

me haya regalado

haber conocido a Miquel.

Ayer nos convertimos en huérfanos

de su presencia física.

Nos queda

su maestría de vida.

“Gracias, Miquel,

por las conversaciones;

gracias por la desbordante generosidad;

gracias por la calidez

de tu trato, de tu sonrisa;

gracias por mostrarme

cómo aceptar

con sabiduría y coraje

todo lo que nos toca vivir.

Te sea la tierra leve.”