Agradezco,
muy especialmente
estos días tan fríos,
el agua caliente
que sale de mis grifos
y los radiadores
que van emitiendo calorcito
a los espacios del piso donde vivo.
Ser consciente
de estos privilegios
que puedo ofrecer a mi cuerpo
los hace más valiosos
y a mí me recuerda
cuán afortunada soy.
