Agradezco
la extraña belleza
del mar
gobernado por el temporal
que, retumbando
desde bien adentro,
baña de nata
una y otra vez
la playa,
empañada
por la bruma.
Agradezco
la extraña belleza
del mar
gobernado por el temporal
que, retumbando
desde bien adentro,
baña de nata
una y otra vez
la playa,
empañada
por la bruma.