Agradezco
el encuentro inesperado
y aquel que hacía tiempo esperaba,
con los que tanto he gozado hoy.
¡Qué maravilla,
este recibir y dar
tan sabroso,
el intercambio de palabras y miradas
en que los corazones
pueden dialogar
sin obstáculos!
Regalos como estos,
tan llenos de verdad,
me dejan
durante horas
la sonrisa
colgadita,
balanceándose
feliz
de oreja a oreja.
