Agradezco
tener ropa y calzado
para abrigarme.
Doy tan por hecho
que están ahí,
que las inclemencias
del tiempo me encontrarán
siempre preparada
para enfrentarlas,
que había olvidado la suerte
que tengo de podérmelos poner
cuando llega el frío
a nuestras calles,
a nuestros hogares.
