Agradezco a mi hijo Joan por su gran corazón, que se casa este sábado con su mujer Georgina y que me han “regalado” dos nietas preciosas.
Gracias por lo mucho que he aprendido de él en el camino que llevamos hecho hasta ahora.
A su infancia inquieta, traviesa y sorprendente (aprende de tus hijos, y añadiría que de todos los niños del mundo en general, no hace falta que sean hijos tuyos).
A su adolescencia, rebelde, artista y compartiendo el sufrimiento con él en su búsqueda por encontrar su lugar en esta sociedad, a veces tan cruel.
Yo siempre le digo que no sé quién ha aprendido más, si él de mí o yo de él.
