En este poema Joana Raspall expresa su agradecimiento a la naturaleza:
La raíz del árbol no sabe
que yo le amo la ramas
porque dan sombra en verano,
y en invierno, en el fuego calientan;
porque puedo recoger flores
y cuando tiene fruta, comerla.
¡Y no le cojo nada sin pagar!
Que cuando está sedienta
y las nubes pasan de largo,
soy el amigo que le da agua.
